Jornadas con Arkadia

escribe Arkadia {mi señor}
PRIMERA JORNADA

Mis deseos para el próximo encuentro se nutren en buena medida del recuerdo del último, ese primer orgasmo tan necesitado por los dos que todavía siento la explosión en mí; y de lo que nos dejamos por hacer, ese vistazo que pude dar en tu mochila, el collar, las cuerdas, el látigo…
Pienso cuando me quitas el sujetador en la calle y lo guardas en un bolsillo. Me remuevo pensando en cuando tus dedos rocen mis pechos, cuando aprieten y estiren mis pezones bajo la camiseta. Pienso en mi boca abierta deseando que acaricies mis labios con tu lengua, cogida yo de tu cuello sintiendo como me haces hervir.
Al cerrar la puerta tras de nosotros me sujetas los brazos a la espalda. Mientras palpas mi cuerpo sobre la ropa me ordenas que desabroche tu cinturón sin moverme del sitio, cuando lo he cumplido acaricio tu sexo. Me sujetas fuerte del cuello y la siguiente orden es para que te quite el cinturón y te lo dé. Logro sacarlo mientras tú desabrochas y bajas mi pantalón a medio muslo. Me giras, nos miramos mientras me arrodillo y coges el cinturón de mis manos que te lo ofrecen. Me inclino hasta tus pies, tienes mi culo al aire, en pompa, y a mí loca de deseo por que me fustigues con él, impaciente también por sentir tus cálidas manos amasando mis cachetes, tus dedos tentando mi raja, pellizcando mis labios hinchados.

Unos azotes más y me haces subirme a la cama también arrodillada. Abres y cierras mis nalgas con tus manos, un azote fuerte y siento la impaciencia de no notar nada más que tu mirada. Te estás desabrochando el pantalón sin prisa, sacas tu verga de los calzoncillos acariciándote los testículos con mimo, mientras me miras las nalgas gozas de tu erección. Noto que me abres con los pulgares, siento que tu lengua recorre de una pasada mi coño, aúllo un gemido de placer cuando me embistes. No atino a decirte, mientras me follas, lo loca que me vuelves. Pero me dejas con las ganas porque me dices que me vuelva.
Frotas tu polla en mis labios, dejando en ellos el sabor de mi sexo. Te miro fijamente mientras lo haces, me da un vuelco al corazón, me encanta, me vuelves animal. No me toco pero me pides que pellizque mis pezones sobre la camisa, ves como los aprieto y estiro. Sacas mis pechos por el escote, los rozas, me metes un dedo en la boca y cuando la tengo suficientemente abierta me penetras con tu polla despacio, me coges la cabeza y me follas la boca con ansia. Sigo con la encomienda de mis tetas y cuando noto que tu verga se hincha hasta ponerte duro como el hierro, me masturbo poseída por nuestra pasión. Me corro mientras trago tu leche.

SEGUNDA JORNADA

Nos desvestimos, alzo mis piernas para que tires del pantalón, me incorporo para quitarme la camiseta pero antes me coges de la nuca para regalarme un beso apasionado. Me levanto para desabrocharte la camisa, me pego a tu cuerpo, acaricias mis brazos con cariño y beso tu cuello a cada botón que desabrocho. Te retiro la camisa a base de caricias y me alejo para dejarla en la silla. Al volver te agarro del culo, te beso y te mordisqueo el pecho, la barriga, las ingles… mi lengua lame tus huevos, poso mis labios en tu verga. Termino de desnudarte arrodillada y me inclino hacia atrás para observarte, enamorada.

Me tumbo en el lecho, me estiro y sigo mirándote. Me observas penetrante, gruño porque me enciendes y me abres no sólo el cuerpo, también la mente. Te arrodillas entre mis piernas, acaricias mi vientre y aprietas aquí y allá, la carne de mi cuerpo. Acercas tus labios a mis pechos, tu aliento caliente y tu lengua me hacen sentir en otro mundo. Alternas entre lamer y mordisquear mis tetas, una mano tuya viaja entre las curvas de mi sexo, diriges tu glande por donde acaban de pasar tus dedos, que ahora tientan y penetran mi trasero.
Exhalo un gemido de rabia y de placer cuando frotas tu polla en mi cuerpo para después sodomizarme. Te mueves muy lentamente, demasiado lentamente. Me hago con el almohadón y lo pongo bajo mi trasero. Tu lentitud me impacienta, busco tu boca, busco morderte… y sólo consigo enardecerme más. Muevo mis caderas con ferocidad, me follo, deseosa, el culo con tu polla. “Me corro, mi señor”, te mantienes quieto pero pegado a mí hasta que notas mi orgasmo… Y empiezas a follarme desenfrenado, inflamado de deseo me aprietas el culo, clavas las uñas y me azotas, grito mi deseo por ti, azotas mis tetas, me incendias más todavía, me llevas al límite. Abofeteas mi cara mientras me dices “Eres mía, esclava”, mientras te digo “Eres mi señor, te deseo, no pares por favor”. Siento cómo te deslizas por mi ano, como penetras con más determinación y más profundo. Sonrío y mis dedos frotan mi clítoris, con la otra mano acerco tu rostro para besarte, para alimentarme de tu aliento… El amor es violento y el placer no atiende a contemplaciones, palpas la desesperación en mi voz, noto la fuerza en la tuya… Retumba intensamente… Estallamos, en cuerpo y alma.

Asteria
Arkadia
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