Te obedezco

Arkadia {mi señor}


Soy de la opinión que las historias que cuentan los libros deben sentirse porque de esta forma se convierten en experiencias que aunque imaginadas, te hacen sentir y aprender. Si al leer un libro no me traslado a su mundo, lo mismo da que lea una historia o un libro de cuentas.

Así pues, leyendo hace años relatos la mar de interesantes y excitantes, descubrí nuevas sensaciones, nuevas ideas y nuevos deseos. O quizá siempre estuvo presente en mí y sólo faltaba que en algún momento me diera cuenta de ello, que fuera consciente de mi ser.

Hoy me acuerdo de aquellas sensaciones, aquellos temores y angustias que saboreé en cada párrafo. También de la alegría, el deseo y el placer que me evocaban materializándose en multitud de orgasmos que me provoqué al sucumbir a las sensaciones de las letras. Pero siempre faltaba algo, tenía un deseo que creía incapaz de alcanzar, una persona que me inspirase esa confianza extrema y que formase parte de la realización de mis sueños.

A pesar de mi deseo, nunca busqué un amo, mi desconfianza hacia las personas en ese aspecto es total. Deseaba conocer este mundo que me atrae, que me inspira, pero no a cualquier precio, no con cualquiera. Antes muerta que hacerle caso a un mindundi. Y es que cuando se habla de poder, hay mucho piltrafilla que no se mira bien al espejo.

Al conocerte se me han vuelto a caer las ideas que afloraron con los libros. En concreto el miedo, la resistencia y la angustia del dolor provocado. Pues me alegra no ser chica de manual, vivir mi experiencia de una forma distinta a la preconcebida con la persona perfecta, también inusual.

Porque entiendo que partiendo de la base de la comunicación y confianza total, todo lo demás se trata de los juegos del amor. Que lo mismo da que sean besos que mordiscos, conversar que contemplar, lo mismo da una tarde de cine o unas horas de sado, no importa. Lo que realmente importa es que lo que hacemos lo disfrutamos.

Te obedezco porque te amo, porque tengo plena confianza en ti, porque confío en mí como para no volver a permitir que me hagan daño o me influyan para hacérmelo yo misma. Te obedezco porque realmente lo disfruto y el gozo aumenta cuando te veo disfrutar a ti, no lo hago porque toque según el rol supuesto.

Me entrego a ti con pasión y esperanza porque sé dos cosas. Que tú eres quien me hace sentir de mil formas distintas pero siempre útil, tú me haces crecer cada día, tú me haces desearte hasta la locura y es que tú quieres hacerme todo eso y más. También sé que soy capaz de lo mismo contigo.

Contigo no existe el miedo de ninguna forma. Contigo encuentro ganas de enfrentarme a los problemas. Contigo todo es posible y sólo una cosa es irremediable. Contigo tampoco temo a eso porque contigo nace el deseo de vivir cada instante completamente, consciente de que el tiempo es efímero.

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