Arkadia y Luna

Escribe Arkadia {mi señor}

Me repito como el ajo pero es que nada es como me pueda imaginar. Luna ha sido una sorpresa y mi reacción más.

Cuando en verano me hablaste por primera vez de practicar con una esclava pensé que si te habrías dado un golpe en la cabeza. Además de no verme en la tesitura creí que te estabas precipitando. No creí que no fuese capaz sino que no era algo que me preocupase en ese momento, como tampoco me ha preocupado desde entonces.

En tu última visita hablaste en mi nombre afirmando que yo quería ser ama de otra. No tengo tal inquietud pero no me desagrada en absoluto. En tus ojos veo tu deseo de verme así y me alegra poder complacerte, porque yo también sé que no se trata de lo que haga o deje de hacer sino todo lo que puedo aprender de esta experiencia y de la seguridad que adquiera.

Ayer, cuando vi el número de teléfono no me hizo falta más nada para comprender. Cuando otras veces me has perturbado con tu idea no le daba pábulo para no ponerme nerviosa y lo que son las cosas, más tranquila no podía estar. Me sorprendió, claro, pero como cada cosa nueva que me traes mi cuerpo y mi mente lo asume como algo natural.

Es inevitable que me vengan otros recuerdos de años pasados, cuando alguien empezó a inspirarme estas ideas en la cabeza. Un esclavo de su ama, aunque jamás me lo confesó abiertamente. Ella me tenía tirria porque era competencia real. La tensión saltaba a la vista de todos cuando ella y yo estábamos en el mismo lugar. Él gozaba con esa batalla oculta y los demás no entendían ni papa. Era muy divertido todo aquello, a pesar de que al final de la jugada le cedí el tanto a ella y todavía siguen juntos, espero que felices.

Estoy tranquila y estoy contenta. Estás a mi lado así que no puedo tener miedo alguno, la vergüenza la pierdo contigo con facilidad. Una experiencia más que disfrutaremos juntos, quiero hacerlo bien y mejor.

Luna es una delicia de mujer, atractiva seguro que hasta en las uñas de los pies. Las pocas palabras que nos dijimos me causaron buena impresión, ojalá sea recíproco. Ella es parte de ti en la manera que tú quieres, la reconozco como tal, mi forma de ser no sabría tratarla de otra forma que como se merece, con respeto y con cariño. Aunque sobra decirlo, no está mal que nos lo digamos.

Me gusta ella. Me encanta que me pongas en los morros aquello que me voy a desear.

Enseñando a Luna
Luna, mi esclava
La excitación de Luna

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