Inicios con Asteria

habla Asteria {mi señor}

Recuerdo las tardes de otoño en que perdíamos la cuenta… de las veces, de las horas, de la temperatura. Tenía que hacer un esfuerzo increíble para conducir porque las piernas no me respondían. O el domingo hace un par de semanas con la cuerda, como la primera vez que jugaste con la navaja y mi piel. O la última con el hielo. O cuando me ordenaste tocarme por delante, por detrás, en la cama, delante de la webcam, masturbarme para ti, ardo. Me hiciste ir al cuarto de baño para ver cómo sacaba el huevo, las mañanas en la redacción cuando te acercabas a mí, y yo creía que lo ibas a conectar y no, salía un momento, entraba con Marta y de pronto, ¡venga a vibrar! Me mirabas de refilón, o te apoyabas en la estantería averiguando qué velocidad era cada clic, y yo subiendo el volumen porque no sabía si era mayor la vergüenza si se oía, o las ganas de dejarme llevar y gemir delante de todo el mundo. El morbo… Tengo un sueño recurrente: sueño muchas veces con que me posees en la mesa de juntas.

Maestro y cuando te quedaste quieta y sorprendida porque mi glande penetró en tu ano

Asteria {mi señor} ay, ay…  y las veces que logro controlarme hasta que noto cómo te corres dentro de mí, y entonces no puedo más, y entonces estallo yo… y la primera vez que te pedí que me dieras una bofetada… qué impresión la respuesta. Por favor, sí, déjame, a veces me gusta hacerlo porque sé que lo que vendrá después… ufff.. te lo dije una vez, me gusta llegar al tiempo. Así que si lo veo factible, alguna vez me gusta provocarlo. Me ha dado un subidón, un calentón, y me he mareado, no me caigo ni nada, pero me hace gracia, mirando las fotos en las que te hacía una felación delante de la cámara. Me están entrando ganas de comer un plátano ¿tendrá que ver con la conversación? mmmmnnn Aaaaaaahhhh me he quedado bloqueada. Estoy aturdida. Obsesionada. Aaaahhhh. Quiero hacerlo en el coche. No sé el qué, pero da igual. El coche lo tenemos. Alguna cosilla puede entrar en mi oferta

Maestro tomarte atada al volante, follarte mientras conduces, que me la chupes en el asiento aparcados en una calle frecuentada.

Asteria {mi señor} por favor, por favor, tenlo en cuenta aunque solo sea una vez. También que me folles mientras hablo por teléfono, tocarte a escondidas mientras hablas para los demás,  sexo brutal en algún lugar, un escondite, pero público. Leñe, qué obsesión me ha entrado con eso.  Araño las paredes. No tengo tu culo a mano y claro…  aaaah me encanta apretar tus nalgas, morderte el pecho, arañarte la espalda, apretarte hacia mí. Notar que cada vez estás más tenso y me embistes con más fuerza, otras veces más rápido, a veces simplemente más profundo, o menos rápido pero más rítmico… y cómo me pone que me toques y beses el cuello, y cómo me gustan tus orejas ¿me vas a atar así?

Maestro te reclamo a mi completa disposición

Asteria {mi señor}   tu reclamo es por algo que ya tienes. Estoy a tu completa disposición

Has aceptado la invitación para iniciar la recepción de imágenes de la cámara web.

Asteria {mi señor}  Muchos días solos, y estábamos muy calientes, y pusimos la webcam, y yo dejé mis pechos desnudos delante de una cámara… 😐 y me tocaba mientras tú te masturbabas, y me entraron hasta sofocos  y a partir de ahí la cosa fue subiendo de tono, días posteriores, a la hora del rito, dejaba la cámara encendida y una de las veces, encuadré mis piernas, mis muslos, me tocaba a petición tuya, me masturbé delante de ti, mientras tú me decías qué debía hacer: mete un dedo, más, mete dos, tócate, sal, muévete así… hum… recuerdo que hasta beber un vaso de leche era el gesto más erótico del momento. Claro, que eso me ha hecho pensar en la primera vez que conseguí que te corrieras en mi boca. Me encanta jugar con mi lengua, y con mis manos, jugar con tu sexo, cuando te hago estremecer, que no puedas controlar tus movimientos, que tengas la necesidad imperiosa de seguir, cuando llevas tus manos a mi cabeza, porque ya no puedes dar marcha atrás, ¡cómo me gusta!,  notar cómo palpita, oírte decir que vas a explotar, notar el calor en mi garganta… y cuando te restriegas en mis pechos, y cuando vas a entrar en mi ano, y me quedo completamente quieta para que hagas lo que quieras

Maestro: me ha gustado, de nuevo, correrme en tu cara

Asteria {mi señor}  sí, primero me has penetrado cada hueco de mi cuerpo, y yo te he lamido, chupado, toqueteado, mosdisqueado, y cuando tú ibas a llegar entonces, te corriste ahí, en mi rostro, que es tuyo. Pienso en ti y en mis piernas en tu cuello y en tus manos aprisionando las mías. En un forcejeo real, intenso, y cuando me sometas de nuevo, claro está, me darás la vuelta, muy bruscamente, me inmovilizarás y como no podré verte, tendré que luchar contra la incertidumbre de qué me vas a hacer y me empujarás con fuerza contra el lecho, y tus manos me rozarán despistándome, y tu verga empezará a recorrer mi espalda, hasta llegar a mi culo, a mis piernas, mis piernas, abrirás mis piernas con autoridad y me volverás a hacer sentir tu hembra, me obligarás a gritarlo, me llamarás por ese nombre no elegido mientras te corres y esta vez notaré tú semen por mis nalgas, por mi espalda… para volver a entrar en mí, y los estertores del orgasmo. Sé que esta semana he estado muy pesada con verte. Lo siento. Me he pasado de insistente pero te necesito, mi señor.

3 comentarios sobre “Inicios con Asteria

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