Luna aprende

Luna dice: Hola mi señor.  Deseo poder volver a sentir cuanto antes esa liberación. La verdad, estaba nerviosa porque no me ha conectado en toda la tarde. Esperaba me dijera qué hacer. Es con el único que no siento pudor. Le puedo asegurar que le respeto, pero me inspira tanta confianza. He estado buscando fotos mías para mostrárselas, por cierto, me hacia ilusión ver su mail por las mañanas.

Propone algo mas? Que prefiere mi señor? Me encantan las celebraciones y ritos. No estoy sola pero me gustaría estar para usted. Me gusta la sensación de seguridad al ser rodeada y de excitación, pues quedas expuesta a la persona que te apresa. Siga mi señor. Noto como se acelera mi respiración al recordar sentirlo.  Noto la respiración en mi cuello, mi piel se estremece y eriza. Le siento a usted. Estoy para usted, pero recuerde que confío en usted. Soy presumida y no me resigno a no cuidarme para seguir sintiéndome deseada, mi señor.

Me encantan las corbatas para tirar de ellas y hacer lo que pueda con ella después. La verdad es que me encantaría que me cachearan. Mis ojos, mi cuerpo, es algo que he soñado alguna vez mi señor y me hacía sentir más indefensa, me desperté mojada, excitada. Siempre he tenido sueños  que me gustaría probar, nunca he encontrado ese cómplice para «todo » en la vida con usted encontré ese cómplice que me guie, es guapo, no puedo parar de pensar en  eso: en la necesidad de conocer, experimentar, de conocer mundo con alguien en el que puedas confiar. Sigo recordando el momento con excitación, la forma en que me poseía mientras me hablaba, gocé, me sentía sucia, pero satisfecha. ¿Qué le excita a mi señor? me está haciendo sentir escalofríos, mi señor. Intentare darle placer, me he comprado un vestido para poder abrirlo por delante. Me alivia saber que le excitan esas cosas. Es muy atractivo mi señor.

Me gustaría conocerle más. Me excitan sus órdenes, me gusta sentirme suya, cuanta vida mi señor, cuanto visto, me gustaría sentirle por mi espalda, como me susurra al oído mientras acaricia mi cuerpo , mis labios arden, que me pusiera cara la pared, mis músculos se encogen, mis piernas tembletean, desean ser sujetadas por sus manos mientras me penetra, sabe que le dejare dar rienda suelta a su mente, y va apretando según su excitación, soy suya, debe saber hasta dónde puede llegar cuando nota que mi excitación va en aumento. Qué desea hacerme ahora mi señor?  me mantendrá excitada, al no saber que hay con su pene al rozar mi ano y mi vientre, muerde mis labios atrayéndome hacía usted. No me escaparé a sus deseos, quiero que sienta mas placer, usted me marca con su ritmo, marca su fuerza, paso mi lengua por su pecho, saboreando su sudor le miro a los ojos y comienzo a subir mi mano para sujetar su pene, mientras acaricio su pene, le miro pidiendo que me deje acariciarlo con mis labios, con mi lengua, hacerle una felación, usted me indica con sus gestos, cojo su pene con mis manos con suavidad y comienzo a deslizarlo, bajando desde mi largo cuello, dejando un marca humedad hasta llegar a mis pechos, con una mano vuelve a sujetarme por las muñecas, no permite que controle sus movimientos mientras mi excitación va en aumento, la sensación de deseo de que me posea y la excitación de verle disfrutar alarga mi orgasmo, que está pensando hacer ahora conmigo mi señor? o que debo hacer, mi señor, me gusta que me guie, que me ordene, quiero que tenga poder sobre mí, me hace sentir bien, y quiero que lo siga haciendo, gatear tras el señor

Maestro Látigo dice: Una correa y una cadena no son nada si la sumisa no las siente, puede más la voluntad, y aunque un collar pueda ser bonito en una sumisa, su ausencia indica que no necesita «ese» elemento para ser tuya… En esencia, aunque una sumisa ya no luzca el collar de su Amo, por la razón que sea, su alma todavía seguirá siendo de quien irremediablemente la hizo verdaderamente suya.

Luna dice: Estoy gran parte del día pensando en mi señor, me estoy conociendo a través de alguien que no me conoce, lo que usted me está aportando, ahora observo más, mi cuerpo, mis sensaciones incluso al saborear la ensalada, el contraste en la punta de la lengua del dulce de tomate en la punta y el amargor de la sal al fondo, echándole de menos. Me gusta que me guie a ese acto de rebeldía, mi señor.

Luna, mi esclava

Escribe Luna {mi señor} AZOTES He musitado 8 veces su nombre mientras me azotaba, más me ha parecido excesivo, pero habría seguido. Notaba un ligero escozor en mis nalgas y hormigueo, al ponerme en los azulejos se ha erizado todo mi cuerpo, mientras miraba la luna (le veía a usted mi señor) y le imaginaba … Sigue leyendo Luna, mi esclava

Apuntes de Luna a su señor

¿Debo de seguir alguna instrucción con respecto a mi compañera?, espero sus órdenes para relacionarme con la otra sumisa. Este fin de semana no tengo a los niños y me gustaría que me diera instrucciones para superarlo. Le espero mi señor. La verdad, es que no se si debo escribir o no, pero si lo … Sigue leyendo Apuntes de Luna a su señor

La excitación de Luna

Escribe Luna {mi señor}   La verdad es que hace falta poco para excitarme, y más estos últimos días que voy todo el día canchondísima.  Sabe?, en alguna ocasión he llegado a tener un orgasmo en una reunión de empresa y el gerente me sorprendió al oír como intentaba controlar mi respiración y mis movimientos. … Sigue leyendo La excitación de Luna

La seducción de Luna

Diarios Escribe Luna {mi señor} Mmmm que sensación, he notado como la punta de mi lengua se enfriaba al contacto con mi luna y mientras murmurada «mi señor» como me indicó. Miraba a mi amo con deseo, me sentía sucia al estar excitada al pensar en lo que me había indicado mi señor. ¿Me indicara … Sigue leyendo La seducción de Luna

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