Cómo dar placer a un hombre

He ido recogiendo textos de expertas mamadoras y pajeras para enseñanza de ignorantes y debate de entendidos. Mis comentarios van entre paréntesis.

El sexo oral es conocido como chupar, mamar, comer, lamer, hacer el francés, hacer el vicio, etc. Consiste en acariciar el pene con la boca, labios, lengua, paladar y campanilla.

Puede llegarse o no al orgasmo. Depende de la intensidad de las caricias y del tiempo que duren. Hay parejas que consideran que un orgasmo obtenido de esta forma es el máximo del placer.

El glande (la cabeza del pene) queda a sus anchas y descubierta cuando la piel del prepucio se retira durante la erección, si no, lo hace ella con la mano. Es conveniente besar la cabeza del pene, lamerla, poner los labios en forma de O, y hacer un masaje arriba y abajo. Los labios deben recorrer el tronco del pene, mientras la lengua acaricia y golpea, cada vez con más fuerza, el glande; si dudas, mujer, preguntar cómo es mejor. Muchos varones prefieren que los labios y lengua se concentren en la corona, parte donde se juntan el tronco y la cabeza. La lengua, traviesa, debe aletear por las zonas que el chico confiese preferentes. Los labios presionan con fuerza creciente para frotar el glande con el prepucio. Otra cosa es un roce cariñoso, controlando la presión. La parte más sensible del pene es la punta o glande. Aprieta los labios, usa la lengua en esa zona, especialmente en el borde que distingue al glande del tronco del pene.

Una sensación psicológicamente agradable para el varón es la introducción del pene muy adentro de la boca, casi como si quisiéramos tragarlo. De hecho, el movimiento que debemos hacer es el mismo que para deglutir, pongamos por caso, una albóndiga.

Los hombres gustan de ser acariciados en sus testículos mientras les chupan el pene, lo que puede hacerse con las manos. Los hombres, contrariamente a las mujeres, gustan de introducir variaciones durante la fase en que están llegando al orgasmo. No pasa nada si, por unos momentos, sacas el pene de tu boca y dedicas los mejores afanes a los testículos. No los muerdas, pues son sumamente sensibles y responden con dolor supremo a cualquier presión desacertada. Deben ser chupados con mimo, introduciéndolos y sacándolos de la boca, de uno en uno o los dos a la vez, depende de su tamaño (y de la boca receptora).

Una cosa que no hay que hacer, además de morder, es soplar por el pene. Aparte de que al varón le resulta desagradable, corres el riesgo de provocarle una herida por rasgadura (si se hincha) e incluso una infección.

Es importante prodigar gemidos, balbuceos y gorgoteos durante la faena. El varón, al escuchar tales murmullos, aumenta su excitación. Ni que decir tiene que la chica puede masturbarse. Las chicas bien educadas se hacen una paja mientras se la chupan a su compañero, y rugen de gozo durante y después del orgasmo, suyo y de su pareja.

Es aconsejable, para aumentar el goce del acompañante, hacer alguna lingüística excursión por la zona perineal, que se extiende entre los testículos y el ano. No pasa nada si la lengua se entretiene en el orificio anal, que, como es lógico, debe estar limpio. Un ano limpio es un nido de placer, tanto para la lengua que le influye, como para la misma propietaria del lingual apéndice. El esfínter anal, este músculo redondo que configura el orificio, es extremadamente sensible y se pone muy contento cuando aprecia una buena lengua.

Mientras se efectúa la felación es importante que la chica, cuando pueda hacerlo,  mire directamente a los ojos de su compañero. De  esta forma podrá mejor sincronizar sus movimientos dependiendo de las sensaciones que reciba. Es aconsejable que la expresión del contacto visual transmita al varón la impresión de un goce supremo y del morbo más inconfesable que sea posible.

La punta de la lengua, en los momentos cercanos al espasmo,  deberá centrar su trabajo en la zona del frenillo.

El toque de la mariposa: Pasa la lengua por el frenillo rápidamente, si quieres puedes apretar un poco más con la mano que con la boca, procura en todo momento mantener los dientes debajo de los labios para que no rocen la delicada piel del glande.

La mamada: Para ella puedes sostener el pene dentro de la boca y cerrar los labios sacando todo el aire y presionándolo con la lengua hacia el paladar como cuando se mama, moviendo la lengua arriba y abajo del frenillo.

Chupar la fruta del mango: Métete la mitad del pene en la boca y chúpalo vigorosamente. También puedes hacerlo sólo con el glande. Cuando notes que la respiración de tu amante se hace más rápida o sus movimientos te indican que esta apunto de orgasmo retrásalo haciendo copa con los dedos y tirando lentamente de los testículos. (Entérate antes porque a algunos hombres no les gusta que les estiren de los testículos).

Escalofríos deliciosos: Puedes enfriarte la boca con un cubito de hielo y luego acariciarle con la lengua fría en el frenillo. Si te llenas la boca de coca cola o de gaseosa y luego rocías el pene de tu amante, el notará una sensación chocante, espumosa y deliciosa. Si notas que tiene dificultades para alcanzar el orgasmo, lubrica tu dedo índice y méteselo en el ano, masajeando suavemente su próstata; la notarás porque es como una almohadilla pequeña. También puedes masajearle por encima del vello púbico cuando le notes a punto.

INTRODUCCIÓN a la paja

La mejor manera de empezar es con suavidad y luego ir deslizando tu mano hacia arriba y hacia abajo incrementando la presión de la mano, asegurándote de observar si tu pareja está disfrutando de la presión agregada o si es demasiada.

Comunícate

Pregúntale en un suave susurro si le gusta (y cómo es sordo no te oirá), si lo quiere más fuerte, o más suave. Deja que él te diga lo que quiere. (eso, eso, así, así) Muchos hombres van a querer que lo hagas suave para luego incrementar la intensidad a medida que la paja progresa. Sin embargo, hay muchos factores que influyen sobre esto (si estáis solos o en la rebajas de El Corte Inglés), incluyendo la preferencia personal (¡puaf! Si me la está meneando una tía del Barça), por lo que es bueno preguntar de manera seductora en caso de que sea la primera vez y/o nunca se haya hablado del tema.

Lubricante para la paja

Las pajas son mucho más excitantes con el uso de un lubricante (¡no!, disiento), por eso, si tenéis uno, usarlo. Si no tienes acceso a un lubricante, puedes intentarlo con crema para manos o aceite para cocina. Si usas un alternativo, acuérdate de que si después tienes relaciones sexuales no va a ser seguro utilizar un preservativo a menos que el lubricante sea a base de agua. Además, asegúrate de evitar cualquier tipo de aceite (punto) o producto que contenga agentes irritantes. Incluso el uso de algo con aceites esenciales, como canela, naranja, etc., puede provocar la irritación e inflamación de la piel. Si no tienes acceso a un lubricante o no quieres uno, hay que tener más cuidado al realizar las pajas ya que la fricción en la piel sensible del pene puede volverse irritante y dolorosa.

Consejos para una paja excelente (mínimo dos personas)

¿Cuál es la parte más sensible del pene del hombre?

Mmmm, el frenillo. Esta es la parte más sensible del pene del hombre, junto con el glande y la corona. Sabiéndolo es fácil notar porqué este es un buen lugar en el cual concentrar tus esfuerzos (pues yo todo el glande al descubierto).
Una buena manera de estimular esta parte del pene es utilizar el dedo gordo para frotarlo mientras está lubricado o sin lubricar; rodeándolo con la mano en forma de círculo y tirando suavemente de la cabeza a medida que masajeas el frenillo que está abajo con tu dedo gordo (y los bordes del capullo desnudo).
Para darle más intensidad, sostén el pene en la base con tu otra mano, impulsando la sangre hacia la cabeza, lo que va a aumentar la intensidad de las sensaciones.

Diversas técnicas de paja


Ordeñar

Esta es la técnica más común. Usa una o dos manos para ordeñar su pene mientras realizas movimientos hacia arriba hacia abajo. La velocidad y la presión pueden variar (pero no empecéis como una ametralladora).

Encender el Fuego

Frota el pene entre ambas palmas, como si estuvieras frotando dos palos juntos para hacer fuego. Para esta técnica asegúrate de usar mucho lubricante o que la fricción sea suave.

A la cabeza

Sujeta el pene con una mano con la cabeza levantada. Usa la palma bien lubricada de tu otra mano para masajear con suavidad la cabeza con un movimiento de acá para allá o rotativo (eso, rotativo).

Bolas y Tronco

Con el pene apoyado sobre el estómago del hombre, masajea los testículos suavemente con una mano. Después desliza el talón de palma de la otra mano hacia arriba y hacia abajo por la parte inferior del pene (ponle una rodilla en el pecho o en el cuello para que no se levante y te atraviese).

Gira que gira

Con una mano tira la piel del pene hacia la base (con cuidado). Con la otra, haz un movimiento similar al de un sacacorchos a medida que la deslizas hacia arriba del pene. El giro puede hacerse con el dedo gordo y el dedo índice o con toda la mano.

Doble caricia

Usa una mano para envolver la base del pene y deslizarla con suavidad hacia la cabeza, antes de que esa mano deje la cabeza sujeta la base del pene con la otra mano y haz lo mismo de modo tal que ambas manos se turnen para agarrar y deslizarse por su pene. Este movimiento también puede revertirse para que vaya hacia abajo en lugar de hacia arriba. La presión y la velocidad pueden variar.

Triple Placer

Usa una mano para jugar con su ano. Juega solamente con la parte externa, a menos que le guste que lo penetren, mientras la otra se desliza hacia arriba por sus testículos y el pene terminando con una mayor atención a la cabeza. Esto funciona muy bien haciendo lo mismo durante el sexo oral, excepto que se usa una mano en el ano, otra en los testículos y la boca en el pene.

 

Cómo chupar bien una verga

Chupar la verga a un hombre es uno de los más puros placeres en la vida (el Ministerio de Educación para ésta). Es triste pensar (más triste es pedir) que muchas mujeres no aprecian lo divertido que puede ser. La razón es que no saben cómo hacerlo correctamente y acaba por disgustarles, porque si no lo haces correctamente, no conseguirás tu premio (¿30 euros?). La verga no se endurecerá, el hombre no pasará un buen rato y la mujer sentirá el fallo como propio (100 euros por hora de psiquiatra). No hay que tener miedo, es fácil aprender a ser una fabulosa chupadora de vergas, y yo voy a deciros cómo (¡que apaguen las luces!, ¡las palomitas!).

No tiene importancia el lugar que escojas, puede ser en casa, en la cama o aparcada en el Bulevar del Ocaso, pero busca todo el nivel de intimidad que necesites para sentirte relajada y cachonda. Para el propósito de este artículo, digamos que estás en un sofá, con un hombre que te gusta y sabes que a él le apetecería una buena mamada en este momento (siempre apetece).

Deslízate en el suelo entre sus piernas y abre su bragueta. Busca y palpa su verga. Mantén agarrada su polla con la mano, sube a su cara y bésale. Observa si puedes sentir una respuesta abajo. Cualquier movimiento es un buen signo (el tío salió corriendo y la chica sonrió satisfecha).

Ahora sácale la verga y mira cómo está. Si está tiesa, lo estás haciendo bien, en otro caso, aquí está el que hacer: Sácale las pelotas. Si los pantalones están muy tirantes, bájalos. Ahora sujeta sus pelotas en la mano izquierda y la polla en la derecha (¿y las zurdas?). Apriétala poco a poco hacia abajo en dirección a la base del mango y disponte a chupar (expectación, emoción, ay de mi). Recorre tu lengua sobre tus labios (de la cara) para tenerlos listos y húmedos, y mira rostro de tu hombre. El quiere mirar como le chupas. A los hombres les gusta mirar. Ahora abre tu boca ligeramente para atormentar y excitarle y acércate a su verga. Respira en ella, sóplale con tu aliento caliente. Saca tu lengua de nuevo y tócale, atorméntalo. (zorra, zorra, sigue)

Asegurándote que tu lengua está goteante de humedad (Toby, Toby, ven), comienza en la base de su mango y lame hacia arriba, lentamente (0.02 km/h). Gira tu cabeza de lado y simula morderle, suavemente colocando tus dientes en su carne (momento en que desaparecen los huevos porque se han ido a la garganta). Humedécelo de nuevo con tu lengua y usa tu mano para esparcir líquido alrededor si es necesario. Una verga húmeda se ve y suena más cachonda que una seca.

Tu izquierda entretanto estará tocando sus pelotas, quizás arañándolas ligeramente con tus uñas. Puedes también querer buscar debajo y detrás de las pelotas para encontrar ese área tan sensitiva justo antes del ano, o incluso pasar tus dedos sobre su agujero muy levemente. Ya que el músculo que causa la erección comienza ahí atrás, esto producirá una reacción en su verga.

Después que hayas lamido su mango un montón de veces (eso, eso) y está todo húmedo y duro, tu hombre comenzará a retorcerse con frustración si no comienzas a tomarlo en serio (creo que ya lo hace). Una rápida mirada a su cara te hará saber cuando estás llevando las cosas demasiado lejos. Atormentar es bueno… hasta un punto (el fallecimiento). Un poco de experiencia chupando vergas (¡me voy a chupar mangos para coger experiencia!, vuelvo a comer) te enseñará cuándo se ha alcanzado este punto. En uno de tus balanceos hacia arriba con su lengua, desde la base de su mástil al borde de su capullo, no te detengas. Continúa tu larga, húmeda lamida sobre la punta de su verga, insistiendo en el agujero del centro (sí, sí aunque no sea exactamente en el agujero pero por ahí). Mantén tu lengua en él, si puedes, pero no chupes su cabeza aún. Ahora recorre con tu lengua el borde de su capullo, por todo el contorno, haciendo frecuentes pases por la piel tierna encarada hacia ti. Aquí es donde la mayoría de los hombres son más sensibles. ¡Pero no todos los hombres! (los eunucos, no) Hay una cosa que una buena chupadora de vergas tiene que aprender a hacer, tan pronto como estés cómoda, que es: Hacer preguntas (¿cuánto me vas a dar?). Cada hombre es único, y también su verga.

Estruja el mango. Acércate a la cabeza de la polla como si fuese un helado de crema de chocolate y mete todo el capullo en tu boca caliente. Mantenlo allí. Escúchale gemir. Ahora baja rápidamente y mete tanta verga como pueda caber dentro de tu boca. No temas, no te ahogarás. Si doblas tu cuello de la manera correcta, puedes meterla limpiamente en tu garganta.

Permanece así, con la verga dentro de tu boca, durante un momento. Siéntela dentro. Esto puede ser tan exquisito como tenerla en tu conejito. Crece en ti. En este momento puedes hacer varias cosas. Esta es una de ellas: Deslízala hacia atrás hasta el extremo de la verga y chasquea tu lengua contra ella (si giras con algo de fuerza la lengua sobre la punta cuando la estás chupando te asciendo a cabo). Tu hombre tendrá un hormigueo ahora, queriendo profundizar más en tu garganta (o que al meterla en tu boca choque contra el interior de tu mejilla, también placentero). Pero no le dejes imponerse (a menos que tenga a mano armas automáticas). Si lo hiciera, se iría en dos minutos (chata articulista, tú sólo follas adolescentes) y ¿esto es divertido? Moviéndote tan rápido como el pueda aguantar -no le dejes correrse aún-, deslízate arriba y abajo por su verga como si estuvieras follándolo. Si está muy cerca de correrse, para, o al menos frena. Si no puedes introducirla hasta el final, puedes engañarlo un poco usando tu mano derecha para completar la sensación de tragártela a fondo. Parecerá como si la hubieses metido por completo en tu boca y hasta lo sentirá igual. Puede también deslizar tus dedos, moviéndolos en forma de O alrededor de su mango, arriba y abajo con el ritmo de su chupada.

Esta es otra cosa. Además de sólo meter la verga en la boca, puedes mamarla que es bastante diferente (y más grato que el campeonato repetido de profundidad en la boca). Hay mamadas profundas y pequeñas y ambas sientan condenadamente bien. Tu hombre puede tener una preferencia, no obstante, así que observa sus reacciones. Tomando tan sólo el capullo en tu boca, mámalo como si fuera un pezón (genial) o un pajita.

La otra mamada (¿por qué no mezclar diferentes estilos?) es larga, profunda, en la que tomas la polla completa y la mamas todo el tiempo hacia arriba como si fueras un aspirador y después abajo y lo haces de nuevo, mamando hacia abajo también. Aquí hay una cosa importante que saber: Cualquiera de estos movimientos sentirán bien las primeras pocas veces o más, pero tras un rato, es como si la verga se vuelve inmune al sentimiento. Cuando notes esto, es el momento de cambiar al siguiente juego. No querrás que la verga se vaya a dormir. La quieres constantemente estimulada, casi, pero sin llegar, al punto del orgasmo.

Que es justamente donde estamos ahora. Tienes una furiosa erección en tu mano derecha y unas pelotas algo tensas en tu izquierda. Échate atrás y obsérvalo, ¿no es bello? Lleva tu mano derecha a la base de la verga y aprieta allí. Esto provoca que el mango se llene y espese, y ahora el capullo esta brillante y suave. Continúa manteniendo la verga en tu boca, chupa y prueba todos tus movimientos variados hasta que sepas que el hombre no puede soportar más y va a dispararse.

Lo que hagas ahora es entre tú y tu amante. Personalmente, yo prefiero observar el disparo (y yo te mato porque cuando empiezas a correrte es cuando sientes más placer si siguen haciéndotelo y no se quedan mirando). Me proporciona imágenes para mis sueños húmedos (cómprate un DVD) y además, es emocionante ver la leche a borbotones (derrama leche Pascual). Es asombroso cuanta cosa sale (cien mil hectolitros de heparina, treinta millones de chinos, seis dentistas, cuatro mil aparceros, trece australianas…) y lo lejos que llega el disparo (lo utilizan como vector militar para misiles estratégicos de largo alcance, no te xode). Si quieres mirar, lo sentirás venir con su mano derecha (¿?) y sabrás cuándo apartarte (y ser degollada por tu pareja si soy yo). Puedes incluso intentar coger algo con tu lengua si eres rápida (trapecista Pinito del Semen). Puedes querer tragarlo, algunas muchachas lo hacen, y a montones de chicos les gusta que se lo traguen.

Acabas de hacerle a tu hombre una mamada que no olvidará en la vida (porque le han hecho tres en total). Créeme, si sigues mis instrucciones, este tipo querrá saber más sobre ti (ahí está el objetivo oculto). He oído a los hombres que una mujer entre cincuenta sabe cómo hacer una buena chupada (¿de qué hablas tú con tus compañeros?). El resto actúa como si fuera un gran favor. Lo que es otro punto que debo remarcar. Si no te gusta chupar y has intentado aprender a que te guste y todavía no funciona, no te rindas. Quizás te guste con el tiempo. Los hombres dicen que las mujeres mayores son mejores chupadoras (por la práctica, no por la edad).

Pero debo advertirte, hay un montón por ahí a las que nos gusta chupar y vamos a ser una dura competencia para las que sois tímidas. Conozco mujeres que incluso tienen orgasmos chupando vergas (yo también).

Una nota final, esta vez para los hombres: No empujes. No hay nada más mortal que tener un hombre empujando tu cabeza ahí abajo (es lo malo de la pornografía, luego creemos que os gusta esto o aquello). Espera. Si ella estuviera dispuesta, se pondrá en ello, quizá no hasta la segunda vez que hagáis el amor (cuando ya tengas un arma en la mesilla). Y si le das tiempo, aprenderá a gustarle.

(Señoras, les digo: Todo mezclado es mejor, no la repetición de una u otra cosa. La combinación de manos, boca –que no sólo es garganta sino también mejillas-, lengua moviéndose y labios incrementando la presión es el secreto junto a la imaginación.)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s