Asteria, mi esclava

Escribe Asteria {mi señor}

Tengo que resistir la tentación de meterme más el huevo, quiero tu polla dentro. Ahora te imagino tumbado detrás de mí, pegado a mi espalda, introduciéndome la  verga por alguno de los agujeros, me levantas la pierna para entrar mejor y luego la vuelves a bajar, y con las manos me coges de las caderas y del coño y me atraes a ti, penetrándome, yo aprieto mis muslos, mi vagina, mi ano, con tu verga dentro, y la noto crecer, puedo notar cómo palpita dentro, embísteme, ensártame, apriétame hacia ti, pero no puedo dejar de mover el culo, quiero pegarme a ti a toda costa, quiero notarla entrar y salir, también cómo me pellizcas un pezón con una mano, mientras con la otra me masturbas, sigues detrás de mí.

Alejas mi espalda de tu pecho, si estuviéramos de pie, yo estaría en la postura en que me has penetrado hoy y me  sodomizas con suavidad, mientras no separes tus caderas de mí, me abres las piernas, las separas bien, me acaricias el culo, lo lames, lo mordisqueas, y entonces me das una fuerte palmada, mi respingo, coges las cuerdas, y me sueltas tres latigazos, yo tengo el cuerpo apoyado sobre la mesa, apartado un poco el teclado, tras los latigazos me la metes, sin contemplaciones y tras varias embestidas vuelves a salir y vuelves a darme, dolor, placer, placer, dolor, sobresalto, excitación, lo noto, lo noto mucho, aprieto con fuerza, me vibran hasta las nalgas, ay, sodomízame ahora, entra en mi culo, hagas lo que hagas antes, córrete allí, ponme de rodillas con el huevo dentro, métemela en la boca, cógeme de la nuca y acércame a ti, apriétame la cabeza con fuerza, clávame los dedos, muéveme a tu ritmo, déjame lamerte las pelotas, déjame ir más atrás, buscar tu punto más sensible, mientras, déjame una mano libre para que pueda masturbarte, acariciarte el pene, apretarlo.

sumix

Apenas tengo yo el control ahora mismo, así que hago lo que puedo y con todas mis fuerzas, con la lengua, en tu verga, voy a llevarte al  límite. Vas a llegar a lo más profundo de mi garganta, me tienes dispuesta a lo que tus deseos dicten. Te deseo y vas a hacerme cuanto quieras.

sumix

Cómo te deseo, bien, creo que ha llegado el momento de ponerse “duros”. A partir de ahora no te pienso dejar en paz hasta que te corras en/sobre/dentro de mí dos veces mínimo, al día. Mínimo.

Sigo entre tus piernas, notas la superficie blanda de mis senos subir por tus muslos hasta que llegan a tus testículos y los recojo entre los dos pechos, y mi manos los cercan, y aprieto. Mi lengua te da la bienvenida

Estoy muy excitada. Paseo mi lengua por tu cuerpo y llego de nuevo hasta tu polla que empiezo a lamer con fruición, hago círculos con la lengua, subiendo hasta la punta que introduzco en la boca, y tú quieres subir… Me alejo, me arrodillo y dejo que la verga atisbe la entrada de mi vagina. Dejo que note la parte más externa, movimientos circulares y no sé si tienes tú más ganas que yo, pero yo estoy sufriendo, me arrodillo y me la meto entera en la boca, la saco de la boca y te digo, no me olvido de que mandas tú, sigues siendo mi amo, así que si algo te place, solo has de ordenármelo. Acabo lamiéndote más allá de las pelotas, me pongo de rodillas, como un perrito, dejando caer mis tetas sobre tu cara, me motiva el deseo en tus ojos.

Quiero que me palpes, te voy a coger esa mano y la voy a llevar a mi clítoris. Y después volveremos a acercarnos a tu barbilla pero incluida tu mano.

Me planto encima de ti, sujeta por mis piernas, por mis brazos, pero permitiendo que notes mis pechos sobre tu cara y mi piel rozando la tuya, extendida en la cama, y me muevo, te envuelvo de arriba a abajo. Mi pasión es darte placer, mi dueño.

Me gusta mucho tener tu verga dentro de mí, en cualquier parte, me gusta tenerla dentro, y me gusta sentir tu cuerpo apretado al mío cuando quieres profundizar en mi cuerpo, me devora el deseo, lo que quieras, mi amo. Sumix sí, mi señor. Si acaso pudiera lamerte ahora… te informo que estoy a tu disposición, no pretendo obligarte ni con zalamerías ni con nada que se le parezca 😛 A tus órdenes mi Junger, mi maestro.

Ahora me centro en esa imagen de ayer: Yo estaba sentada en mi silla frente a mi ordenador en la redacción, con el huevo dentro, y tú danzando alrededor haciéndome creer que lo pondrías en marcha y sin hacerlo hasta pillarme desprevenida. Me encantaba cuando lo hacías. Verte pasear hacía mí, como si no ocurriera nada, mirándome a los ojos y con la mano en el bolsillo.

Te ruego me dejes introducirlo dentro ahora, no por impaciencia, sino porque el ruido me pone un poco nerviosa y desearía quitarme esa preocupación de encima. Puedes amordazarme para follarme en el baño sin hacer ruido. Claro que una mamada es más silenciosa.

Buenas noches, mi duce, ando aquí buscando un triskel que te dibujé para hacerme un tatuaje para ti. Me estoy poniendo como una moto. Me gustará hacer la ceremonia de Jungernaut y su esclava: atar a la cama, cuerdas y hielo.

Vivan los preliminares, me excitan y me regodeo en ellos. Luego prefiero encima o tú detrás.

Hoy aceptaré, una vez más, tu sexo con ganas, y con cierta dificultad para respirar por la fuerza de tus embestidas; cuidado, como me pellizques mucho la que se va a correr mientras te la chupo soy yo, no sería la primera vez ni será la última. La noto entrar y salir, profundo, procuro apretar los labios para que me sientas más, ya que no dispongo de las manos, que me atas, para ayudarme. Saco la lengua y lamo con fuerza, yo estoy descontrolada, estoy lamiendo todo lo que me plantas delante, tú controlas el qué.

Me acabo de despertar y vengo rauda a ofrecerme a ti.

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