Maquia

La conocí en la inauguración de una champañería. Era la hija pequeña de una vieja amiga. Se pegó a mí, afuera, en el quicio de un portal y me besó, nos besamos, una y otra vez. Su madre la decía que ya sabía que les gustaba pero que no diera el espectáculo. Mientras la hablaba seguía besándome.

Nos volvimos a ver en una comida madre e hija. Me metía mano por debajo del mantel y me tuve que aguantar porque si hubiera ido al servicio hubiera venido detrás. Comenzó a visitarme la pequeña, era bella y fresca. La escuchaba contarme sus cuitas y sus relaciones, abundantes y procaces. En una ocasión vino con medias de rejilla y nos besamos apasionados. «Eres demasiado joven», la dije haciendo un esfuerzo. Ella me miró, se puso de rodillas y me hizo una mamada épica.

Nos acostamos tiempo después. En la misma cama que había estado con M horas antes. Tenía unos pechos erguidos que desafiaban la gravedad y una boca hecha para besar, también.

Era una lolita.

Cecilia

Nos conocimos en el instituto. Ella era menuda con una cara preciosa donde lucían unos hermosos ojos azules, con esa caída seductora de la mirada de miope. Éramos compañeros y se enfadaba conmigo cuando metía a los profesores en un aprieto con mis preguntas. Un día que corregí a la profesora de Filosofía, dejándola estupefacta, … Sigue leyendo Cecilia

Universitarias

CM Era compañera de la facultad. Tenía una hermosa melena. Veía el mundo con alegría y mi cinismo la mantuvo lejos de mis sentimientos y cerca de mi pene. Tenía una linda figura. Ignoraba que le gustara hasta que Sinté le echó la bronca plena de celos. Nos echaron del bar Malandro por escándalo tras … Sigue leyendo Universitarias

Alen, en mi adolescencia

Siendo estudiante de instituto de 14 años me sedujo una estudiante de Magisterio. Conocí a Alen, una diosa extremeña, de belleza suave y delicada. Era una muchacha que me superaba en edad y todo lo demás. Yo estudiaba Bachiller en el Instituto y ella, Magisterio tras la verja metálica que separaba ambos mundos cerca de … Sigue leyendo Alen, en mi adolescencia

La primera corrida

A Rosa la conocí en una fiesta de la asociación. Juan de Medicina me dijo que “tragaba”, puse cara de entendido y me armé de valor ayudado por la descarada oscuridad de la sala. El heroísmo consistió en pedirla una cita ese mismo día. No la besé bailando porque no tenía idea de cómo se … Sigue leyendo La primera corrida

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