Celia

Era guapa, mucho, y los ojos oscuros le brillaban con chiribitas, tenía el cuerpo carnoso pero sujeto en su sitio por la fuerza de la juventud. Tenía los pechos abundantes y apetecibles. Ya no recuerdo cómo llegamos al lecho pero sí que yo la llevé. Era tímida, mucho, a pesar de mis reiteradas peticiones no quiso magrearme la polla se deshizo en excusas y vergonzosas negativas pero se dejó follar sin reticencias, cuando la penetré su coño se dilató sobremanera, pasando de pasillo estrecho a cueva amplia.

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