Reconexión

Arkadia

Siento pena en el cuerpo, siento pena en el alma.

Después de tres semanas de unas buenas vacaciones sin ti me siento más fría. Me he destemplado emocionalmente y lo cierto es que llevo una semana con ganas de sentir a mi dueño y señor, pero no lo consigo.

Esta sensación de frialdad me hace sentir vacía, me hace sentirme sucia y desamparada. Estos días cuando pienso en mi amo es desconsolante, me parece que pienso en una fantasía, que no es real. Los orgasmos que quiero dedicarle tampoco acuden, se asoman pero desaparecen sin dejar rastro.

No quiero estar así, esta condición no me hace feliz.

Sería feliz acudiendo a su lado, arrodillándome a su vera y que me rascase detrás de la oreja; sí, como se hace con un perrito obediente.

Si pienso en esa situación la imaginación se desarrolla y en vez de acariciarme detrás de la oreja me agarra la cabeza con firmeza para robarme un beso y después me coge del pelo para que me arrastre y hunda la cabeza entre sus piernas.

La imaginación y el deseo existen, pero me siento desconectada. Espero a mi señor.

Ruego al cielo para que mi señor me dé un mordisco.

A media noche

Escribe Arkadia {mi señor} Domingo Hace un par de horas que nos habíamos dormido, tú boca arriba y yo de costado abrazándote, tu brazo pasa bajo mi cuello y tu mano se sujeta a mi hombro, acariciándolo con el pulgar en línea recta; como si quisieras alejar mi piel de tu mano y atrayéndola otra…

El Lago de Anna

Vamos por la carretera, en un coche descapotable que ella ha conseguido. En el aparato de música suena rock duro. Y mis manos vuelan sobre su cuerpo mientras conduce. Magreo sus senos, amaso sus caderas y bajo a su entrepierna. Sonríe. No deja de acelerar. Cuando llegamos a ese idílico lugar, hablo con el dueño…

Rendirte homenaje

Esclava Arkadia: Dedicada a ti, concentrada en mimarte, deseosa de complacerte, emocionada por las ganas de que me poseas. Esperaré a que mi señor me de permiso para tocarme, te deseo, deseo degustarte, deseo lamerte… Suspiro, deseo, exploto. Te quiero para mí, te deseo, te amo. ¿Y qué caprichos tiene mi señor? Imagíname abrazada a…

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