La cita

Llamas a la puerta de la habitación, estás nerviosa y también ilusionada. La puerta se abre y no puedes evitar sonreír. Dudas un momento, le miras, te mira, te coge del brazo y te hace pasar. Vas a decir algo pero te tapa la boca con la mano mirándote intensamente. Te pone las manos en los hombros hasta hacerte arrodillarte y se sienta en la cama contemplándote largamente. Sonríe. No sabe qué hacer. ¿Gatear hasta él? ¿esperar? Decides que tome la iniciativa y te hace un gesto con la mano para que te acerques. Su silencio te aturde, obedeces. Pone tu cabeza sobre las rodillas y te acaricia el pelo, la cara, va dibujando con sus dedos tu rostro. Te relajas un poco y murmuras: mi señor. Se sienta en el suelo a tu lado y pone tus manos en tu espalda, ahí las deja. Él va tocándote de arriba abajo. Desordena tu ropa, te quedas semidesnuda. Háblame, te manda pero no sabes de qué. Comienzas a farfullar muy bajito pero sus manos no se detienen y siguen recorriendo tu cuerpo.

Sus labios ahora besan tu cuello. Mordisquea tus lóbulos, te habla al oído. Tú piensas: «Cierro los ojos, siento sus manos recorriendo mi cuerpo, su aliento en mi nuca me estremece y pierdo el control cuando siento el susurro de su voz».

Te mira, se aleja de ti y da una orden: «quiero que muevas las manos, deseo ver cómo te masturbas pero no quiero que llegues, cuando estés a punto te detienes y me pides permiso». Comienzas a tocarte, al principio con vergüenza, pero luego te sientes provocativa y abres las piernas, quieres excitarle, miras tus dedos jugando en tu sexo, le miras a la cara, entreabres los labios y pasas la lengua por ellos. Estás excitada, deseas que te tome ahora mismo. Pero sigues masturbándote y también juegas con un dedo en la entrada de tu culo.

Él no aparta los ojos de ti mientras anuda la cuerda que tiene entre las manos a los barrotes de la cama.

Ella: «Y así lo hice… Toque mi cuerpo delicadamente, al principio con vergüenza, pero dispuesta a ofrecerle el mejor espectáculo.
Dedos deslizándose directamente sobre mi sexo mojado, hundiéndose dos de ellos entre mis labios, penetrando en mi interior, jugando con mi sexo, excitada, mi piel vibrante desesperada, mientras mi mano le proporciona a mi clítoris vibraciones descomunales.
Envuelta en un deseo abrasador, le miró a los ojos, siento la perversidad en su mirada, su mirada hace que me abra más mis piernas, haciendo que mi respiración se agite, que mi cuerpo tiemble desesperado por sentir en mi piel el calor y la fuerza de sus manos, usándome a su voluntad.
Me hablas con la mirada, se cuánto estás disfrutando viéndome así, sabes que no puedo controlar estás ganas de sentirlo más cerca, mi cuerpo lo pide, lo necesita.
Pero tu voz me ordena que continúe…
Siento como mis fluidos se escurren hasta mi ano, caliente, a una velocidad aterradora, bajo el vaivén de mis caderas saque los dedos de mi sexo y lo lleve a ese pequeño orificio ya lubricado y empecé a estimularlo, dedos inquietos que invaden mi ano una y otra vez, se clavan en el baile de mis caderas, grito, gimo desesperada.
No puedo resistirme y le muestro en mis ojos el deseo de llegar al orgasmo. Mi señor
Quiero… Quiero.»

Entrega al maestro

Pincha en la imagen para ver el textoEnloquecidos de deseo y pasión nos arrojamos el uno sobre el otro, antes, por la calle acaricio su culo, le magreo los pechos deliciosos en el coche y bajo la mano a su entrepierna para frotarle mientras conduce por la autopista. Me gusta mirar su bello rostro, de … Sigue leyendo Entrega al maestro

Sólo tú

Asteria {mi señor} Sólo tú sabes cómo excitarme. Sólo tú sabes qué me gusta. Sólo tú sabes cómo hacerme perder el control. Sólo tú sabes qué hace revolverme en el placer. Sólo tú me haces llegar al clímax. Sólo tú puedes hacerme mezclar sentimiento con carne. Sólo tú sabes qué palabras me excitan. Sólo tú … Sigue leyendo Sólo tú

Soy tuya

Arkadia {mi señor]:  me quiero tuya. Diosa, sacerdotisa y la más humilde feligresa. Fiel tuya. ¿Normas, límites? Yo no pongo ninguno. Suspiro. De postre quiero TÚ. Muá. Pues como único plato, mi cuerpo. A guardar el resto de la vajilla. Quiero que comas de mí y sobre mí… Arf  De todo tu ser soy, y … Sigue leyendo Soy tuya

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