Recuerdos de Asteria

Asteria: Me estoy poniendo cachonda de recordar nuestro paseo por Génova después de cenar y tu insistencia en que te tocara 🙂 Besándote y con mis manos desatadas. Y yo esperando a que me llevaras a tu picadero, jaja. En julio nos fuimos a Holanda. Luego, Canarias. Y tras eso tardes completas en Príncipe al salir del curro, sin siquiera comer. Slurp Mensaje con foto

Mi cuello. Mi cuerpo. Tumbarme a sentir tus manos y tus labios. Oír tus susurros pidiéndome que sienta para ti.  Gritar tu nombre cuando me llevas al éxtasis. Notar tu éxtasis húmedo en mi interior. Fundirnos mientras me besas. Me sujetas las muñecas. Y mi espalda se arquea. Entra en mí. Inundándome. Moviendo mi cuerpo con tu fuerza.

Marcando tu placer en mi piel, tirando de mi pelo. Haciéndome subir sobre tu vientre. Guiándome mediante tus manos en mis caderas. Subiendo compulsivamente la pelvis. Gozando tus muslos. Sintiendo mi culo sobre tus gónadas. Magreando tu culo. Tu miembro atravesándome el cuerpo. Ayuntarse, unirse, entregarse, ofrecerse el uno al otro. Robarnos besos.

Yo abro las piernas esperándote, disfrutando de cada una de tus entradas y salidas, notando tu movimiento con cada célula de mi piel. Deseo que sujetes mis manos para sentirme totalmente controlada por ti. Mis pezones se endurecen al notar la carne de tus labios y el filo de tus dientes. Y empiezo a gemir, muy bajito. Solo puedo sentir, todo mi cuerpo está volcado en tus movimientos, te espera impaciente cada momento que no estás dentro.

Mientras rozas con tu lengua mi clítoris comienzo a perder el control, que recupero difícilmente, para seguir disfrutando de la pericia de tus expertas manos. Mi cuerpo no quiere esperar. Necesita que lo penetres, notar cómo chocas contra él. Empapada, oigo tus jadeos tan cerca de mi oído que me excito hasta límites insospechados.

¡Oh, mi señor, mi señor, sigue! Contrólame, poséeme, embísteme, hazme sentirte en todos mis rincones. Sé mi dueño…

Puedo sentir cómo me llenas, noto tu grandísima excitación dentro de mí. He perdido el control. Solo puedo gritar de placer.

Y yo seco el sudor de tu cara, y acaricio lentamente tu piel, mientras tu cuerpo permanece laxo y por fin relajado, a mi lado.

Envuelta en tus brazos, protegerme con ellos. Adoro la idea. Besos salados. Relajados y sonrientes, optimistas y apasionados. Tu mirada segura, masculina, intensa, brillante. Mi Hombre! Tuya, mi hombre, mi jefe, mi maestro, mi compañero.

Nuestro tiempo, de Arkadia

Hoy te he sentido diferente, mi orgasmo ha sido diferente. Ha sido tan… bonito. Ninguna particularidad en cuanto a la posición o en la forma de tocarme. Nada nuevo, todo igual, ningún cambio. Mi sofá, mi cuerpo y tu esencia. No había nada que pensar, nada que imaginar. No tenía ninguna situación que inventar, no … Sigue leyendo Nuestro tiempo, de Arkadia

Asteria se ofrece al Maestro

Mi amo es un hombre fascinante y seductor. Él, aunque lo sabe, no lo reconoce, porque no es un acto voluntario. Simplemente es así. Cuando empezamos a hacer cosas juntos y a compartir intimidad era no bastante, sino muy mujeriego. Yo lo conocí así y nunca pretendí cambiarlo, porque lo primero que sentí por él … Sigue leyendo Asteria se ofrece al Maestro

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