La esclava Asteria

Asteria {mi señor} dice: La casa rural será un minioasis muy a tiempo y muy agradable y si quieres te prepararé una cena el viernes, para que me acompañes mientras yo ensaladeo. Te iba a preparar unos huevos fritos para que dejaras correr la yema por mi pecho.

Quieres es verme en la bañera por la webcam y recordar que me hiciste tuya (de nuevo) ahí. ¿Te crees capaz de conseguir un relajante muscular o una cosa de esas para el finde que viene?  Para que dejes de azotarme te pediré que me sodomices. Cómo me pones.  Ayer pensaba en ti azotándome un poco descontrolado, como el otro día, y es que me subían los calores. Sí en el sofá, en la cama, en la cocina, en el pasillo, en la escalera, en el hueco de debajo de la escalera, en las habitaciones, en los baños, en la bañera, en el recibidor como prefieras, puedo esperarte con todo caliente excepto la cerveza ¿alguna cosa que te apetezca? algo que aportar nuevo como lo de las velas, o lo del látigo, o el chocolate o un tanga, lo que sea, que si hay algo que te apetezca. Sigue diciéndome qué más quieres el viernes/sábado y cuerdas, cintas de cuero o vendas y tendrás previstas ataduras para inmovilizarme, quiero tu mordaza, la podemos usar cuando me embistas por detrás, delante de un espejo ^^ ¿quieres que ate alguno de los cordones a la anilla de mi collar?

Me gustaría que en una de estas visitas a mi casa usáramos mi cámara y mi trípode, y nos grabáramos desde que nos desnudamos, como el jueves, que no podía esperar a que terminaras las frases mientras te quitaba la camisa y te desabrochaba el pantalón y que me dejaras sólo con las medias, ah, y con uno de esos arneses de cuero que son solo cintas y que tiene amarres en las caderas  y me gustaría grabar cómo me arrodillo ante ti y cómo empiezo a acariciarte las piernas, de rodillas, y cómo te empezaría lamiendo los testículos, excitándote  mientras esperas a que te chupe con fruición el glande, como suelo hacer que mi lengua recorra todos los recovecos y los pliegues y que me cogieras la cabeza con las dos manos y empezaras a empujar mi cabeza hacia ti, llenándome la boca.

Tendría a mi lado ese vaso de agua templada, tirando a fresca, y otro vaso de agua templada, tirando a caliente, y me llenaría la boca, para chupártela con el agua, que notaras el frescor, y cuando te acostumbrases a la temperatura, la tragaría y llenaría mi boca de agua tirando a caliente, para que sintieras el calor húmedo en mi boca mientras te la follas. Quisiera grabar todo eso, y que restregaras tu polla entre mis pechos entre lamida y lamida, decidiendo si prefieres correrte en mi boca o en mi cara, o quizá en mi pecho, agachada, arrodillada ante ti.

Aprovecharías esa erección que a veces desaprovechamos por las prisas para darme la vuelta y, con la cámara aún en marcha, me amarrarías al lugar donde estabas apoyado, los brazos, incorporada hacia delante, me amordazarías, y si te apeteciese a lo mejor también amarrarías mis tobillos juntos para abrirte paso entre mis glúteos, látigo en mano, empezarías a follarme  y descargarías parte de tu ansiedad marcando tu mano en mi culo, dejándote llevar, o lanzando los cueros contra mi espalda, me oirías gemir y suplicar a través de la mordaza sabiendo que podrías deleitarte después mirando el vídeo y viéndome la cara, y tu cuerpo embistiéndome por detrás y a veces soltarías el látigo para poder coger de las anillas, que también irían atadas, para poder apretarte a mí con todas tus fuerzas, notando como mi espalda se pone rígida a cada embestida tuya, chorreando entre mis piernas y otras veces estirarías de la cuerda de mi cuello, o estirarías de mi pelo mientras me recordarías que soy tu puta, tuya, tu putita, tu esclava, y que he de absorber, lamer y recibir todo lo que derrames sobre mí, tus manos, tus golpes de pasión, tu semen.

Te harías hueco en mi culo, al principio muy lentamente y yo gemiría con fuerza, con la mordaza, jugarías con tus dedos, el aceite, el lubricante, con algo caliente, hasta que pudieras metérmela despacio, hasta el fondo.

Vamos a ver, especifico: sexo en público, deseo cumplido. El sometimiento, los latigazos y la bolita son mis fantasías más recurrentes para cuando necesito placer y estoy solita, y lo del trío fue genial. La bolita es con lo que más me excito al recordarnos, es lo que más me excita de todo, la bolita y tus manos dándome palmadas en el culo, y tus manos cogiendo mis nalgas y embistiéndome con fuerza. Pero con lo que más siento placer físico, y lo que más me hace llegar al orgasmo, es cuando me sientas en una esquina de un sofá o de algo y me follas de frente. En general cara a cara es como más placer físico recibo. Pero en cambio la bolita y derivados me dan muchísimo más morbo al recordar o al fantasear.

Me he excitado pensándolo, soy una zorra pervertida. Me gusta que me domines, que me azotes, que me des placer, que me quites la respiración, que me insultes, que me grites, que me humilles, que me sodomices, que me ensucies, que me provoques, que juegues con mis puntos débiles, que goces conmigo haciendo eso y más. Quiero que me pases hielo por la piel, por los pezones, por los muslos, por el culo, por el sexo. Dime lo que soy ^^, tu zorra, clávame tus dedos mientras tanto, echo aceite por tu cuerpo y lo extiendo.

Mañana deberíamos encerrarnos en alguna habitación al recogerte de allí, con hielo, cuerdas, vendas, huevo y látigo y a mí me vuelve completamente loca, me has provocando orgasmos sólo tocándome las tetas aunque me acercas más al éxtasis cuando me penetras de frente, cuando me excito recordando lo hago sobre todo pensando en nosotros… en la bolita  y recordando tus dedos clavados en las caderas y los azotes, ese recuerdo me excita a la velocidad de la luz, recordando los azotes, las palabras (cuanto más fuertes más me revoluciono) y todo lo que has hecho que me haya provocado cardenales. Cuando recuerdo, me gusta regodearme en lo más salvaje y aquella vez en el salón en el que perdiste el control con el látigo y estabas taaaan excitado y yo. Me encantó. Donde más me gustan son en el culo. En la mejilla los que más me gustan son los que me sorprenden y me dejan parada, sin saber si excitarme y llorar, esos, casualmente, son los que más me ponen, aunque a veces pienso que algún día uno puede que me haga llorar en vez de excitarme, hasta ahora me excitan muchísimo y yo no sé qué destreza tienes con las manos, que logras provocarme oleadas seguidas de placer, seguidas, una no se ha ido y llega la otra, hasta la final, y en esos momentos no sé ni dónde estoy y tengo muchas ganas de que me pases el hielo, he fantaseado últimamente con ello y también fantaseo con ponerte a tono restregando mi culo en tu paquete y quiero tumbarme sobre tus rodillas mientras tú estás recostado en el sofá, y que juegues conmigo sin tener en cuenta mi placer, no aparentemente y pellizques casualmente un pezón o me des unos cachetes o explores en mis agujeros como quien juega con esa pelota de relax que te dieron en el bar.

Vayamos donde vayamos agárrame del pelo con fuerza como hoy marcando mi paso, mi cabeza y mis besos, por la calle, o en privado, siempre o dirigiéndome cogiéndome del cuello o que me cojas de la parte superior del brazo, pero vamos, que me obligues, de que me domines físicamente antes del sexo, en vida cotidiana y luego me susurras cosas diciéndome: vas a ver lo que te voy a hacer en la cama o que soy tu zorra y que tengo que demostrártelo  o que me ordenes quitarme las bragas en el baño, aunque vaya en pantalón, mándame cosas, aunque sean incómodas y quiero que me ordenes que te la chupe sin preocuparte de egoísmos. Puedes hacerme ir con el huevo puesto a recogerte al curro o a una cena, o a una comida con quien hayas quedado a comer, de tus amigos, da igual, lo que sea o no el huevo, el huevo me gusta porque quedo a tu merced, pero no es por la vibración, no sé si me explico puede ser lo que sea, como si me diriges el vocabulario o me pides un comportamiento concreto, me da igual, sólo quiero sentirme sometida y pensar que me tienes a tu merced y que después me castigarás o recompensarás cuando estemos a solas

Y quiero que me uses, a solas, que me hagas ir a gatas a coger las cuerdas, que te la chupe de rodillas mientras me obligues a hacer algo con las manos, no sé, lo que quieras, quiero que te sientas mi amo, a lo bestia, no siempre, puedes enternecerte y penetrarme mientras me miras a los ojos cuando quieras. Y si yo lo necesito te lo pediré y quiero que me dejes el culo rojo y quiero que te dejes llevar de nuevo y que no controles tu mano y que dejes de susurrar y me chilles las cosas, con esa voz poderosa que tienes no hace falta chillar, vaya, pero por el estilo, y que me insultes, me apetece que me insultes, y que me amenaces, y que me pegues y me digas que si no me gusta me darás el doble  y que me digas qué deseas hacerme de la forma más grosera posible  y que me des cachetes en los pechos y que me mordisquees los pezones

FINAL DEL MAESTRO

Estaba encantado con ella. Decidió que si superaba su entrenamiento la haría suya a placer. Alquiló la casa rural más lejana que había, fuera de la población y sin nadie más en la casa. Acudió varios días antes para hacer los preparativos, llevaba argollas que colocó en techo y paredes, anudó en cada una cintas de cuero que dejó colgando, relamiéndose al pensar que la ataría allí.

La convocó una mañana temprano, le dijo qué ropa debía traer en la bolsa y marcharon juntos. Horas después, estaban allí, solos.

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