Recuerdos de la holandesa

Junger a  HE {Junger}: comencé a poseerte medio desnuda, ardía de pasión, y para acabar de sacarte los pantalones, que tenías en los tobillos, me encontré unas zapatillas  y volqué todo en delicadeza para esos pies

HE {Junger}:  un viernes de cierre. Zapatillas de lona, desatadas, despacito, muy despacito. Yo recuerdo una tarde post examen, en la que estuvimos cuatro horas sin parar, sin descansar apenas, y seguía deseándote y moviéndome al son de tus caderas cuando teníamos que irnos a la calle. Y la tarde de las fotos  y la silla de mi cocina, y la tarde del vestido negro, en el sofá de mi casa, y aquella vez que cenaste allí y nos lo montamos a la antigua usanza en el sofá también, en el que tuve uno de los orgasmos más bestiales que me has hecho sentir. Recuerdo una tarde en el Kenin que estábamos sembrados, y sin que salieras siquiera de mí, lo hicimos una vez, y otra, y otra ^^ Qué vergüenza la primera vez en el Kenin ¿recuerdas esa tarde? El móvil por culpa del tiempo no tenía cobertura, tuve que buscar una cabina para llamarte, me estabas esperando, yo con la regla sin saber cómo decírtelo y luego al entrar, no tenía ni idea de lo que estaba viendo.

HE {Junger}:  si apenas me atrevía a hablarte por aquel entonces, a decirte eso, menos aún. Y rodeos verbales esencialmente femeninos para hacerlo. Ains, te recuerdo mirando mi escote  y jugando con el mando del huevo y tu mano en mi culo fugazmente al pasar por la puerta anti incendios y sin irme tan lejos, tu mano en mi pierna de camino a Alcalá de Henares y la falda, las medias largas, y cierto delantal para servir una tarta y un vestido de lana negro sin bragas debajo

  Junger a  HE {Junger}: esperándome

HE {Junger}:  ansiosa

  Junger a  HE {Junger}: atada y el hielo en mis manos

HE {Junger}:  sentada en tu despacho, con las esposas puestas mientras me fotografiabas, luego me llevaste a tu lecho, tú domas leonas. Qué manera de darle al sexo en Amsterdam, qué bárbaro, una vez tuve que pedirte que pararas, no ya por el roce, sino porque no tenía aliento. En Tenerife estrenamos la habitación al instante y en Cuenca también tuvimos una tarde salvaje.

Junger a  HE {Junger}: esa noche ungiste mi pene con aceite

HE {Junger}:  sí, y te acercaste a una parte de mí que estaba sin estrenar. El suelo de tu salón también está plagado de recuerdos y la chaisez longe

  Junger a  HE {Junger}: ahora la ducha tiene uno

HE {Junger}:  sí, pero necesita más. Igual que mi bañera, ha sido escenario en muchas ocasiones de tu webcam

  Junger a  HE {Junger}: he estado en ella como aquella tarde que te llevé a tu cama a toda prisa porque pensé que tu asistenta volvía

HE {Junger}:  no lo suficiente, habría que llenarla como bañera, no como ducha. La primera vez que te invité a cenar  y en mi cama, atravesados… y luego te aclaré la duda y el fin de semana que te quedaste a dormir y la noche que cenabas con tus amigos y al salir de la cena me llamaste  y con las prisas te fui a recoger en pijama y la tarde en Príncipe que inventamos la bolita, je je pareja de sordos: me siento como un saco, junger? yugo? dame la vuelta? que te dé la bolita? y en los apartamentos princesa, la segunda vez, tras oírte quejarte de que no había suficiente cerveza, preparé concienzudamente la mochila, ni se me pasó por la cabeza que podía resultar raro

  Junger a  HE {Junger}: sí, me acuerdo de tu imagen en pie con la mochila puesta en la Plaza de los Cubos

HE {Junger}:  sólo nosotros pasamos de la princesa al príncipe, nosotros, tan poco monárquicos además

Junger a  HE {Junger}: apunta que te devore el sexo cuando nos veamos

HE {Junger}:  como si me hiciera falta apuntarlo! gracias a ti, en serio. Por un beso de mi amo yo daría lo que fuera. Nuestros momentos debajo de la mesa, tus comentarios al oído en cierta cena. Cuando en la otra historia en julio del verano pasado te fuiste y no me dejaste irme contigo para que no sospecharan y sin embargo a los cinco minutos te ofrecí irme a casa para hablar por msn  y dijiste que sí  y salí escopetada  y tuvimos una tórrida sesión de sexo cibernético. Y la noche de los uniformes

  Junger a  HE {Junger}: y el día que te recibí en casa vestido de uniforme

HE {Junger}:  aaaah y el día que lo llevaste a mi casa en la bolsa y ni tiempo te dio a sacarlo de ahí. Y aquella tarde en el hotel  al lado del kenin, y qué bien se desarrolló la tarde, qué bien acabamos. Y el otro día en tu casa o la noche que te quedaste. Es magnífico dormir a tu lado, y qué bien dormí esa noche  y despertarnos casi para magrearnos al instante, qué buena manera de empezar el día.

  Junger a  HE {Junger}: o nada mas entrar, en príncipe, te pusiste de rodillas y empezaste a bajarme la bragueta y a comerme la polla ansiosa

HE {Junger}:  en el cuarto de dos pisos

Junger a  HE {Junger}: no, en la pequeña que abres la puerta y está la cama

HE {Junger}:  pues en el de dos pisos también lo hice. Y la tarde en que te ofrecieron los vídeos ¿de verdad pensaste que me iba a mosquear? no, entonces a pesar de lo pasado no podía concebir que pudieras ser solo mío. Aunque se me hubiera pasado por la cabeza que no era una equivocación, cosa que no pasó, no habría reaccionado

  Junger a  HE {Junger}: y cuando perdí el control ante tu cuerpo desnudo y mientras te poseía por detrás busque las vendas y te até

HE {Junger}:  sí, me ataste, me enredaste a base de bien en la cuerda  y aquella vez en el príncipe también en que me ataste de pies y manos.

  Junger a  HE {Junger}: la tarde es que nos tocamos totalmente a oscuras

HE {Junger}:  a oscuras se siente con más intensidad, nos veíamos con el tacto

  Junger a  HE {Junger}: podemos repetir pero a mí me gusta verte cuando lo hacemos. Puedo vendarte los ojos

HE {Junger}:  bueno, con la de cosas que nos quedan, y la de ocasiones que tendremos, claro que podemos repetir. Puedes vendarme y hacerme lo que quieras, puedes vendarme, atarme, amordazarme, o lo que más te plazca

  Junger a  HE {Junger}: lo que más me place es poseerte

HE {Junger}:  es que eso con venda o sin ella, con mordaza o sin ella, con látigo o sin él

  Junger a  HE {Junger}: una vez te esposé por detrás mientas te follaba

HE {Junger}:  sí, ay y la primera vez que me diste una bofetada en la cara… qué impresión, imborrable

  Junger a  HE {Junger}: prefiero palmearte con otra parte de mi cuerpo

HE {Junger}:  a mí me gusta que me palmees con cualquiera de las dos partes, cada una tiene su momento

HE {Junger} desea iniciar una videollamada. Aceptar Rechazar

HE {Junger}:  recuerdo ir paseando hacia la castellana, de noche, mientras te metía mano al paquete sin cortarme apenas

 Junger a  HE {Junger}: te recuerdo masturbándote para mí en esa cama

HE {Junger}:  la primera vez, sí. Y me acuerdo de beber leche con fruición para ponerte cachondo  y del rito. Magnífico cabecero para atarme. También recuerdo que la noche que pasé en Madrid a mitad de agosto, cuando nos íbamos a ver al día siguiente. El ansia nos hizo tener un affaire online esa noche, yo sentada en la mesa del salón, pechos fuera, manoseándome, viendo tu verga en mi pantalla

  Junger a  HE {Junger}: no es que me excites, es que me mantienes excitado

HE {Junger}:  también recuerdo haber usado esto una tarde y la vez que me hiciste usar el huevo con tus indicaciones y sacármelo delante de ti  y tu manera de pasarme el cuchillo por la espalda.

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