El regreso

La primera vez que le vi tuve que buscar su nombre para poder ubicarlo bien. Junger desprende un halo magnético que transporta como si él mismo fuera en volandas sobre musas de arena. Me pareció estar viendo a un capitán de la antigua Cartago. Luego supe que había viajado a países lejanos.

Cuando tuve que abandonar mis propósitos de conquistarle porque él se mantenía inconquistable para mí, y aparcamos nuestra relación lasciva, me sentí languidecer. Pero, cada vez que en estos años, en que se han entrecruzado nuestras vidas, forjándose una amistad sincera, ha vuelto a mí su recuerdo de amante y amo, ha soplado el viento de la Qibla en mi interior encendiendo mi deseo por él. Le evocaba en la cualidad mas oscura del amor, en mis noches solitarias, en secreto. Es irresistible para mí.

Tuya

Gretha de Junger

La voz de Gretha
Pasión por Gretha
La fiesta
Afrodita en la bañera
Siglo de Oro

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