El entrenamiento de Arkadia

 Hace mucho tiempo comencé el entrenamiento de Arkadia y la mandé que fuera contándome sus progresos antes del primer encuentro.

Arkadia {mi señor]


Cuando hablamos sobre mis ejercicios y te comenté que estaba haciendo esfuerzos para imaginar que estabas ahí, se me ocurrió que quizá verte en vídeo podría ser de ayuda. Así que miré los enlaces de tu blog personal (que por cierto, los de Tele Madrid no se ven), escogí el de la entrevista por ser más extenso y tener mejor calidad. Cuando lo puse en el minuto correspondiente donde apareces estaba sentada en la silla del ordenador, con las luces apagadas y los vecinos que desde su casa pueden ver el interior de la mía estaban en la terraza porque los oía. Mientras te veía bajé mi mano a mi pubis y mientras lo recogía dentro de ella un dedo se deslizó entre los labios mojándose completamente porque estaba guardada la excitación que había generado mientras te escribía. Pero no ahondé con el dedo porque mojado como estaba primero tenía que olerlo y chuparlo, los primeros fluidos son los más sabrosos, volví a recoger más secreción para esta vez acariciar mi pezón y que estuviese impregnado del sabor porque así estaría más sabroso cuando lo lamiese. Dicho y hecho, además aproveché para mordisquearlo un poco mientras me acariciaba y golpeaba el otro. Con las piernas bien abiertas y el culo al borde de la silla empecé a acariciarme el sexo, sin olvidar las pequeñas incursiones de mi dedo bien bañado en los fluidos en mi ano. Y mientras con la lengua mojaba mi boca y su alrededor, con una mano me pellizcaba y retorcía un pezón y con la otra hacía salir al clítoris mojándolo constantemente con el líquido de mi interior, no me hace falta usar lubricantes salvo por gusto o para el trasero. Y así con la boca húmeda, el pezón también mojado y retorcido y los dedos en el clítoris danzado de lado a lado, mirándote llegué a un orgasmo explosivo, de esos en los que no te cabe duda que has llegado al éxtasis.

Así fue mi experiencia con el vídeo, aunque preferiría un soliloquio de cinco minutos y no tener que estar pasando hacia adelante para no ver aquellos rostros que no me interesan. Cada vez me voy familiarizando más con el atractivo tuyo que no conozco aún en persona, pues aunque las palabras son bellas y ricas un cuerpo no es un escrito, aunque se pueda escribir en él. Siempre he pensado que no hay persona sin atractivo, que sólo hay que ir fijándose en los detalles que en principio no resaltan a primera vista. Tienes los labios de quien espera un beso, unos labios que llaman al beso sin tener que decir palabra.

 Ahora mi señor, me toca hacer los ejercicios, masturbarme, darme una ducha de refresco y arreglarme para salir.

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