A mi Kajira de las atalayas del Norte

Te quiero sometida, deseo que seas mi esclava y cuando digas «hazme lo que quieras o mándame lo que desees» sea auténtico, de verdad. Quiero mantener encendidas dos hogueras, una en tu cerebro, mejorando y perfeccionándote día y a día, y otra en tu sexo: ansiosa por someterte a mis deseos caprichosos y disfrutar con ellos como lo hago yo.
No te pido aún un sometimiento 24/7, aunque ese es el estado perfecto, estamos empezando, pero sí obediencia en los ejercicios que harás con presteza y sin buscar excusas para dejarlo para otro día. No es la rebeldía algo que me atraiga y abunda mucho más de lo que crees. Aprecio tus opiniones y tus pareceres pero no tienen cabida en nuestro deseo, sí en el resto de nuestro tiempo, hacemos muchas cosas en común. En el sexo, la libertad que aprecio -y agradezco- es la de tu entrega total como esclava. Te saludo y te doy la bienvenida, mi esclava septentrional.

Kajira lasciva
Obediente
En llamas

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s