La entrega de Luna, la leona

Anoche no paraba de pensar si tendría noticias suyas, quizá por ese motivo ha estado en mis sueños. Lo cual me alegra mucho, porque al menos en ese momento era solo suya.

Recuerdo que le hacía una felación y después me recostaba en su alfombra, al lado de su sillón. Cómo me miraba, me sentía satisfecha por haberle dado placer.

Cuando he despertado, me estaba tocando, mi sexo estaba muy mojado, era algo involuntario pero deseado. He vuelto a la realidad cuando me he dado cuenta del tono de mi voz susurrando MI Señorrrr.

 Hoy no ha sido una buena noche, luchaba contra la idea de perder a Mi Señor y sus letras.

Llámeme débil, esquiva, cobarde… sé que me estoy comportando así, pero le puedo asegurar, que es impotencia por no atreverme a entregarme a Mi Señor, o simplemente cobardía por algo que desconozco y a la vez, siento que es tan necesario para luna.

Es difícil entenderme, pero no me habían dado tan buenas lecciones de superación como lo hace Mi Señor. Me hace fuerte , viva, feliz, sé que debo responderle por todo eso.

Gracias por su paciencia. A sus pies, MI Señor

Será con Su ayuda la solución a mis miedos por entregarme y poder ver el otro lado de la luna de su mano, la mano, a la que un día encontré para enseñarme a ser algo que ni entendía. Llevaba razón una vez más Mi Señor, sólo con su ayuda, su experiencia llegaré a saber de lo que es capaz Luna. Es el único del que deseo aprender.

 La verdad, no sé que decirle. Supongo que decirle que tengo problemas en casa, es una menudencia, decirle que le echo de menos , pero que no sé cómo poder contactar con Mi Señor sin correr peligro.  Mi Señor, ¿cree que tras el rol de amo de mi pareja, hay un maltratador?

 

 Seguiré cantando cada amanecer hasta que haga de luna su leona, su mejor leona.

Gracias por dejarme verle, escucharle, aún de este modo, tras una pantalla, me ha reconfortado y  me ha dado fuerza, gracias, MI Señor

Al ver su boca, mmm, vuelven más deseos y recuerdos de cuando estuvo sobre mi piel, cuando se acercaba a mi oreja, ¡qué placer! Parece que MI Señor leyó en mi mente esa duda o miedo, porque sin preguntarle, me ha respondido.

Me encantará seguir confiando en MI Señor.

Mi Señor, se acerca de nuevo el viernes, la hora de musitar su nombre, no sé porqué, pero hay una extraña sensación en mi interior que me hace recordarle y sentirle cerca de mí, sobre todo ese día.  Debo hacer unos viajes a Madrid. Mi única ilusión, verle al menos por la calle. Sí, ya sé que Madrid es enorme, pero me muevo por su zona.

 Cada encuentro hace que me relaje, que disfrute el momento, que lo recuerde con más intensidad, como Me dijo, disfruta de este momento de paz, eso hago cada vez que le veo.

      Deseaba que me atara, quizá en otra ocasión solo habría pensado en que estaba despeinada y con un ojo sin pintar, cómo puedo confiar en alguien que no sé ni cuando conectará, lo hago, me dejé atar, lo deseaba, era mi manera de decir, haga lo que desee, pero hágalo ya. Me sentía suya mientras observaba como me ataba a la cama. Difícil describir esa sensación: pensar haga lo que desee con su luna, ahora está a sus pies, estaba entregada al no poder moverme, al acceder a que lo haga y tenga el control de mi cuerpo, a disfrutar de mí como desee, utilizándome a Su placer.

 Al mismo tiempo que le voy perdiendo miedo, voy cogiendo confianza y control sobre mi cuerpo, Mmmm… mi lengua desea cada vez más lamerla, acariciarla, mimarla….(sonrío) me encantó cuando MI Señor, tras verterse en mi boca con mi lengua, sonrió y me dijo «malvada», jeje, me encantó, mi cuerpo reaccionó con un ligero escalofrío que comenzó desde mi nuca, espalda, mis hombros se movieron, hasta la punta de mis dedos… ¿por qué lo dijo?

     Hubo un momento, en el que mi cuerpo no obedecía a mi mente, deseaba pedirle que me sodomizara, sin embargo, mi cuerpo se retorcía rechazando lo que hacía. Uffff debo controlar más mi cuerpo, asustado de notar su polla en mi culo.

     Siento dormirme, después de desear tanto su tiempo, pero, si lo pienso mejor, el dormirme fue que estaba tranquila, satisfecha, relajada, que confío mucho… me quedo con la segunda opción sin duda, es importante, al menos para mí, en estos momentos de soledad, de una especie de rechazo a la sociedad.

     Dedíqueme un fin de semana… más horas… no me gusta que se vaya así, deseo disfrutar de su presencia.

Guíeme, dómeme, enséñeme, mi señor, si no estos arranques no van a parar. Cuando conseguiré controlar el ímpetu que me domina tan pronto me siento amenazada por la competencia.

Y ahora si fuera factible, le imploraría, le rogaría…que me azote, que me corrija, y después que me coja por la muñeca y me atraiga hacia usted y me permita darle un beso que empiece con toda la rabia que llevo dentro y termine con esa Entrega Total. 

Me azoto cada noche como me ordena, mi señor. Mi piel ardiendo se enfría al sentarme en los azulejos como también me mando.

Le adjunto el diario de nuestros encuentros que me pidió.

A sus pies MI Señor, gracias por su apoyo, y su fuerza.

Enseñando a Luna
Luna, mi esclava
La excitación de Luna

2 comentarios sobre “La entrega de Luna, la leona

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